La Tripulación habitual

Eduardo Costas

Empleó la mayoría de su dinero en mujeres (mujer y 3 hijas) y barcos y el resto lo malgastó. Dedicado profesionalmente a trabajos extraños (Catedrático de Genética en la UCM y promotor de la empresa de biotecnología ambiental), tuvo la enorme suerte de encontrar el tiempo necesario para hacer cosas relevantes, como navegar en cualquier cosa que flotase –y en algunas que se hundieron- en a muchos de los mares y de las aguas dulces del mundo. Adentrarse en la Mar es una clave en su vida.

 

Gustavo Bravo

Gustavo –como el Capitán Nemo- solo puede vivir para la Mar. Excelente marino profesional desde crío, navegó hasta todos los países del mundo con mar (excepto dos) en todo tipo de barcos. De Gustavo se puede decir lisa y llanamente: “Es el mejor marino del mundo” (¿se puede pedir mas?.

 

 Sin duda Gustavo fue el principal responsable de la aventura de comprar y restaurar el Fatum incognitum. Al ser Gustavo y Eduardo personas que “disfrutan del privilegio de la soledad” pueden pasar largas temporadas abordo, pensando que “se está mejor en el Fatum incognitum que en ningún otro sitio”…

 

Hasta que nos dejó repentinamente y demasiado pronto Rafa Lluch fue uno de los habituales del Fatum. Maestro velero y marino que concentraba en si mismo la esencia del Mediterráneo. Tras su largo “viaje a Ítaca” se convirtió en un hombre sabio… y en una gran persona. El Maestro Lluch, por supuesto, hizo las velas del Fatum Incognitum.

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